El maíz llega a la siembra con un ajuste: 600.000 hectáreas menos, por los altos costos y la chicharrita

Imagen de WhatsApp 2025 11 03 a las 12.07.01 7501b1a3

La campaña de maíz 2026/27 se encamina a comenzar la siembra, con un escenario de contrastes: mientras los perfiles parten con buenas reservas de humedad y los pronósticos anticipan lluvias importantes desde octubre por la presencia de un fenómeno El Niño muy fuerte, los números económicos y la presión de la chicharrita vuelven a ponerle un freno a la intención de siembra.

Según la primera estimación nacional de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el área destinada al maíz caería un 7,3% respecto del récord de la campaña anterior.

Son unas 600.000 hectáreas menos, aunque las 10,4 millones de hectáreas proyectadas todavía representarían la segunda mayor superficie sembrada con el cultivo en la historia argentina.

¿POR QUÉ CAERÍA LA SIEMBRA DE MAÍZ?

El ajuste aparece especialmente marcado en las regiones donde la ecuación económica se volvió más compleja.

Al costo de producción se suma el impacto de los fletes, particularmente en zonas alejadas de los puertos y sin posibilidades de consumo cercano, y el gasto adicional que implica el manejo de la chicharrita.

1 ago 26

En el norte del país, el problema vuelve a tomar una dimensión determinante. La GEA señala que en Chaco estiman un desembolso cercano a los 55 dólares por hectárea para realizar cinco aplicaciones contra la plaga.

“El maíz tiene la rentabilidad más baja de los últimos 10 años”, advierten desde la región, en un escenario donde el cultivo empieza a quedar fuera de algunas decisiones de siembra.

LA CHICHARRITA DEL MAÍZ VUELVE A SER AMENAZA

La diferencia respecto de hace dos campañas es que el problema dejó de ser exclusivamente técnico.

Los productores y asesores conocen mejor las estrategias de manejo, pero el costo de aplicarlas se transformó en una nueva barrera para el cultivo. A esto se suma que los daños provocados por el spiroplasma todavía repercuten sobre los resultados productivos.

La GEA estima que la enfermedad habría provocado una pérdida de alrededor de 2 millones de toneladas de maíz en Argentina durante la campaña 2025/26. Así, pese al fuerte crecimiento de superficie, la producción pasó de 68 a 70,5 millones de toneladas, un incremento mucho menor al que podría haberse esperado por el salto de área.

“Será crítico monitorear”: la chicharrita del maíz abunda en las zonas endémicas y eleva los alertas

La campaña 2025/26 terminó marcando, de todos modos, un récord de implantación. La superficie alcanzó las 11 millones de hectáreas, un 33% más que en el ciclo anterior, impulsada también por una fuerte expansión en Córdoba y en las provincias del norte.

Para la nueva campaña, el mapa muestra comportamientos diferentes. Mientras en Córdoba se espera una intención similar a la del año pasado, con posibles recortes en el norte por la chicharrita, en el centro y sur de Santa Fe las expectativas apuntan a sostener o incluso ampliar el área. En Buenos Aires, en cambio, los excesos hídricos y las napas altas podrían dejar lotes fuera de la campaña.

EL RÉCORD DEL MAÍZ 2025/26

En cuando al maíz 2025/26, no solo amplió su superficie, sino que superó por primera vez la barrera de los 70 millones de toneladas.

La actualización de superficie realizada por la GEA incorporó importantes incrementos en Córdoba, Santa Fe y el norte argentino, aunque el impacto de la chicharrita terminó limitando el salto productivo.

Ahora, para el ciclo 2026/27, la BCR proyecta una producción cercana a las 66 millones de toneladas, bajo un escenario climático normal y con unas 8,7 millones de hectáreas destinadas específicamente a la producción de grano.

2 ago 26

El dato que sostiene al cultivo es el agua disponible. La campaña comienza con perfiles cargados y con una perspectiva climática favorable, pero la ecuación económica será determinante para definir cuánto de ese potencial finalmente se transforma en hectáreas sembradas.

Mientras tanto, la campaña vieja todavía tiene una cuenta pendiente: la cosecha del maíz tardío. El julio húmedo y cálido frenó las labores y el avance quedó en torno al 75%, muy por debajo del ritmo registrado el año pasado para esta misma fecha.

COSECHA TARDÍA, ENTRE HUMEDAD Y PÉRDIDAS

El cambio de condiciones registrado en los últimos días permitió retomar las tareas, pero también dejó nuevos problemas. Fuertes ráfagas de viento provocaron vuelcos en distintas regiones y, en algunas zonas de Chaco, se reportaron lotes con hasta un 40% de plantas tumbadas.

DJI 0371

“Hay lotes que se están tratando de levantar con cabezales de soja”, explican desde la GEA, al describir una cosecha que se volvió una carrera contra el deterioro de los materiales. La debilidad de las cañas y la susceptibilidad a plagas agregan presión sobre los lotes que todavía permanecen en pie.

En La Pampa, además, el crecimiento del área maicera dejó expuesta otra limitante: la infraestructura. “El cultivo ha tenido un gran crecimiento en área, pero que no fue acompañado con un aumento de la infraestructura”, señalan los técnicos, especialmente por la falta de capacidad de secado.

Así, el maíz llega a la campaña 2026/27 después de haber alcanzado un nuevo récord, pero con una señal clara de ajuste. Las 600.000 hectáreas que podrían quedar fuera de la siembra reflejan el peso creciente de los costos, los fletes y la chicharrita en la decisión productiva.

Aun con esa reducción, los 10,4 millones de hectáreas proyectadas muestran que el cultivo conserva un lugar central en la agricultura argentina.

InfoCampo