
Hay un dato que muestra a las claras que, más allá del fuerte crecimiento que muestran las exportaciones argentinas de carne, el horizonte de expansión no tiene techo: a pesar de contar con 97 mercados habilitados para enviar cortes bovinos y de otras especies, solo se embarcan a menos de la mitad, y con un solo cliente -China- que se lleva cerca del 70%.
¿Qué se necesita para llegar al resto del mapa de compradores? En muchos casos, son cuestiones de competitividad vinculadas a impuestos o costos internos que hacen poco viables los negocios, pero en muchos otros es cuestión de ajustar las clavijas sanitaria y cumplir a rajatabla las condiciones de calidad e inocuidad que se demandan desde el exterior.
En ese camino se inscribe un servicio que comenzó a prestar de manera reciente la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a través de BCR Labs, su gigantesco y moderno laboratorio ubicado en las afueras de la ciudad santafesina, inaugurado a fines del año pasado, y que sumó una “línea roja” para hacer precisamente análisis de calidad e inocuidad de carnes.

EL “CENTRO TECNOLÓGICO” DE LA BOLSA DE ROSARIO
Por ahora, el primer servicio será para cortes y tejidos bovinos, y a lo largo del año también se espera incorporar para aviares y porcinos.
En la previa del remate del primer lote de soja que se realizará este viernes al mediodía en el recinto de operaciones de la BCR, Infocampo participó de una visita a este gigantesco edificio de 3.000 metros cuadrados cubiertos, donde más de 130 profesionales especializados realizan 270 tipos de ensayos analíticos, con una capacidad superior a los tres millones de ensayos anuales.
La Bolsa invirtió más de 14 millones de dólares solo para acondicionar este edificio, sin contar la maquinaria y equipamiento que también demandó una erogación varias veces millonaria.
Hasta ahora, el trabajo estaba concentrado casi exclusivamente en la “línea verde”, que constituye análisis de calidad, genética y otros ítems en semillas y derivados de los granos; mientras que la “línea roja” que se incorpora para carnes busca ser precisamente un respaldo para el boom ganadero y exportador que vive nuestro país.
Como se mencionó, la clave es que el desafío no es solo productivo: la capacidad de cumplir con los estándares de calidad e inocuidad se vuelve determinante para acceder a los mercados de mayor valor.
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Ariel Soso, gerente de BCR Labs; y Alejandro Rimini, Jefe de Promoción y Servicio; fueron los encargados de explicar las características de este espacio que definieron, más que como un laboratorio, como un verdadero “centro tecnológico”.
Puntualmente, lo que hizo la Bolsa en este espacio fue incorporar nuevas capacidades analíticas orientadas a fortalecer la calidad, la trazabilidad y el cumplimiento de los estándares sanitarios que exige el comercio internacional.
Sucede que el control de la inocuidad alimentaria, en este contexto, se convierte en un factor estratégico. Los mercados de mayor valor exigen límites cada vez más rigurosos en residuos de sustancias como medicamentos veterinarios, metales pesados y otros contaminantes, junto con sistemas robustos de trazabilidad. Las fallas en estos controles pueden derivar en rechazos de exportaciones, pérdida de mercados y sanciones sanitarias internacionales.

Un robot lleva muestras de un lado al otro del laboratorio: una de las muestras de la tecnología aplicada en el lugar
Así fue que, en enero pasado, BCRlabs lanzó esta nueva línea de análisis en carnes orientada a la detección de residuos de drogas veterinarias y contaminantes, con el objetivo de acompañar a la cadena cárnica en el cumplimiento de estos estándares.
“El nuevo servicio —denominado ‘línea roja’— toma como base el Plan CREHA Animal del SENASA, alineándose con los requerimientos regulatorios vigentes”, explicó Rimini.
“La iniciativa se inscribe en un contexto internacional en el que la inocuidad alimentaria se ha convertido en un requisito central para el comercio global, lo que exige capacidades analíticas confiables y comparables a nivel internacional”, completó Soso.
En lo técnico, el desarrollo implicó la incorporación de metodologías analíticas de alta complejidad, como LC-MS/MS, GC-MS/MS, ICP-MS y espectrometría de absorción atómica, junto con procesos de aseguramiento de calidad bajo norma ISO 17025 y validaciones regulatorias del organismo sanitario nacional.
De la visita al laboratorio también formó parte Raúl Milano, el presidente del mercado ganadero de Rosario (Rosgan), quien valoró la importancia de contar con un espacio así para dar sostén a algo tan importante en el mundo de las exportaciones de carne como lo es la calidad e inocuidad.
“Esto en Argentina no existe y en Latinoamérica no sé si hay algo parecido”, subrayó, en referencia a las dimensiones y nivel tecnológico que ofrece BCR Labs.

Alejandro Rimini, Ariel Soso y Raúl Milano, durante la reunión con periodistas en BCR Labs
En la actualidad, repasó que solo hay otros tres laboratorios con capacidad de hacer trabajos similares, pero no de esta dimensión: hay otro en Rosario, uno en Río Negro y uno en Buenos Aires.
“Para un país tan grande y con la demanda que tenemos, pensar que hay solo tres laboratorios y ninguno con este desarrollo, es poco”, mencionó.
En este punto hizo foco en contextualizar que “estamos en el mejor momento histórico de la carne”, porque “nunca tuvo el precio que tuvo ahora”, lo que implica un tren que hay que aprovechar.
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Como dato de referencia, citó que la Cuota Hilton se está pagando a un valor nunca visto de 22.000 dólares la tonelada, que puede irse a 25.000 cuando se aplique el acuerdo Mercosur-UE y se bajen más los aranceles, a lo que hay que sumar una China que sigue demandando: “Hace años no compraba carne y hoy se lleva 3,5 millones de toneladas por año”.
Bajo este panorama, para Milano no hay dudas de que hay un enorme margen para seguir creciendo. “Sudamérica es el reservorio mundial de las carnes. En ningún lugar del mundo hay tierra y agua disponible como acá. Estamos condenados al éxito”, entusiasmó.
Pero reconoció que esto implica un enorme desafío: las demandas de inocuidad de los mercados ya no son por barco, sino por lotes de mercadería, con Límites Máximos de Residuos (LMR) cada vez más bajos, y un requerimiento de inmediatez en los resultados de los análisis.
“Es importante tener tecnología de precisión para exigencias de inocuidad cada vez más altas”, cerró.