
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires publicó su informe de pre-campaña de trigo en el que estimó una leve caída de la siembra, como consecuencia de números que no cierran pese a un contexto climático muy favorable para la producción del cereal.
“El escenario para el trigo 2026/27: entre la excelente disponibilidad hídrica y el desafío económico”, se titula el documento en el que la entidad porteña dio a conocer su primer pronóstico de área para este cultivo de fina.
Puntualmente, esta proyección preliminar es de 6,5 millones de hectáreas, un 3% o 200.000 hectáreas menos que un año atrás, aunque un 2,8% más que el promedio de las últimas cinco campañas y que se ubica en 6,3 millones.
“Durante las últimas semanas, el relevamiento realizado a la red de colaboradores indica una dicotomía en los factores que definen la intención de siembra para el ciclo 2026/27”, explica la Bolsa.
Y menciona, por un lado, la excelente carga de los perfiles hídricos en gran parte del área agrícola, sumada a la proyección de “Año Niño” que comenzaría a manifestarse desde el invierno, que “actúan como incentivo, con muchos productores proyectando un ‘año triguero’ si la humedad continúa acompañando durante el otoño”.
El problema es que los números mandan. “Este optimismo climático se ve moderado por un escenario económico complejo, caracterizado por altos costos de insumos —especialmente la urea—que podrían limitar tanto el área final como el nivel tecnológico a aplicar”, completa.
En este punto, la Bolsa repasa que, a diferencia de ciclos anteriores al 2024/25, donde la decisión estaba mayormente sujeta a la recomposición de la humedad previo o durante la ventana de siembra, este año el foco se desplaza hacia la rentabilidad y el costo de los fertilizantes.
En concreto, las zonas del norte y centro-oeste muestran una tendencia de crecimiento y/o mantenimiento (sobre una base de superficie sembrada durante el 2025/26 que había crecido debido a la buena oferta hídrica), por necesidad de rotación y oportunidad de aprovechamiento de la humedad.
Sin embargo, en los núcleos productivos y el sur se está manifestando una mayor tendencia a la baja del área destinada al cereal, con una creciente intención de desplazamiento hacia cultivos alternativos de invierno, como cebada, carinata o colza, o directamente a soja de primera ocupación.
“Bajo un contexto de relaciones insumo-producto menos favorables, los márgenes de la nueva campaña se presentan ajustados. La decisión de siembra quedará, por lo tanto, condicionada no solo por la evolución de los costos de producción vigentes, sino también por los rindes que puedan alcanzarse”, remarca el estudio.
Así, regionalmente, lo que se prevé es lo siguiente:
En cuanto al escenario climático, el informe subraya lo expresado recientemente por el reporte estacional de la misma entidad porteña, y que señala que la campaña triguera 2026/27 estará marcada por un posible episodio de “El Niño”.
“Este cambio de escenario será gradual, con efectos que comenzarán a sentirse con mayor plenitud hacia la primavera de 2026 y se extenderán durante el verano de 2027″, indica.
“En síntesis, el ciclo 2026/27 transitará de un escenario de implantación con humedad ajustada y riesgos de heladas tempranas, hacia una fase de definición de rendimiento con óptima disponibilidad hídrica, lo que plantea un escenario de alta potencialidad productiva si se logra una correcta implantación inicial”, expresa el relevamiento.
Con respecto al escenario económico, el análisis subraya que el inicio de la campaña se desarrolla en un contexto de elevada volatilidad global, caracterizado por la incertidumbre en los mercados internacionales y por tensiones geopolíticas.
Entre los principales factores se destacan la continuidad de la política arancelaria proteccionista de Estados Unidos, las disrupciones asociadas al estrecho de Ormuz (en el marco de las tensiones entre Estados Unidos e Irán) y la persistencia del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Bajo este panorama, los mercados de granos muestran una alta volatilidad y una tendencia generalizada a la baja en los precios desde 2022. No obstante, en el último tiempo se ha observado una recuperación en las cotizaciones respecto a los mínimos alcanzados en el ciclo previo.
“Esta evolución responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que inciden tanto sobre la oferta como sobre la demanda global”, sostiene el informe.
En lo que respecta al mercado internacional, el precio promedio de la posición disponible del trigo Kansas alcanza los 226 dólares por tonelada, ubicándose un 9,44% por arriba del alcanzado en el año anterior.
De acuerdo con las proyecciones del USDA, el mercado mundial de trigo entraría en la campaña 2026/27 con un balance relativamente holgado. Para la campaña 2025/26, la producción alcanzaría un récord de 844,15 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 5,6% respecto a los 799,33 millones de toneladas del ciclo previo.
Si bien el consumo mundial mantuvo su tendencia alcista y llegó a 815,86 millones de toneladas (+1,9% interanual), el crecimiento de la producción superó ampliamente al de la demanda.
Como resultado, los stocks finales se recompusieron hasta 283,12 millones de toneladas, un aumento interanual del 9,3%, marcando el quiebre de la tendencia descendente que había predominado en los últimos tres ciclos comerciales.
A nivel global, esta tendencia hacia una mayor disponibilidad se ve reflejada en la relación stock/consumo mundial, la cual se recuperaría hasta alcanzar el 34,7% (superando el 32,4% del ciclo previo).
“Este fortalecimiento de la relación confirma que la expansión de la oferta global ha logrado finalmente superar el dinamismo de la demanda, permitiendo que las reservas internacionales vuelvan a niveles más holgados y reviertan la tendencia de ajuste que caracterizó a los últimos años”, explica la Bolsa porteña.
A partir de este escenario de base, al focalizar en los principales países exportadores se observa una dinámica distinta de cara a la nueva campaña 2026/27. Estados Unidos mantiene el foco sobre el trigo de invierno, afectado por condiciones de sequía en una proporción relevante de las áreas productivas, en un contexto de temperaturas elevadas, mientras avanza la siembra de trigo de primavera en un entorno de costos de fertilización elevados que condiciona las decisiones productivas.
La oferta mundial de trigo se prevé de la siguiente manera:
Por el lado de la demanda, Brasil (principal destino del trigo argentino) continúa siendo un actor clave. Se estima que habrá una retracción generalizada en el cultivo de trigo en todo el país, debido al aumento generalizado de los costos de producción (como fertilizantes, combustibles y fletes).
Así, con la producción interna por debajo de una demanda nacional que sigue creciendo, Brasil dependerá fuertemente del mercado externo. Se proyecta que el país importará cerca de 8 millones de toneladas el próximo año.
En cuanto al precio local del trigo, la posición a cosecha se ubica actualmente en 217 dólares la tonelada, lo que implica un incremento interanual del 3%, aunque se mantiene un 3% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El problema es que el aumento en los costos productivos deteriora la relación insumo/producto y limita la proyección de márgenes favorables. En particular, los precios de la urea y el gasoil registran subas interanuales del 36 % y 25 %, respectivamente. A su vez, el fosfato diamónico presenta una suba del 14.2 % y el herbicida aumenta un 7 %.