
Aunque es un factor que los productores no pueden manejar, el clima es un insumo fundamental en esta industria a cielo abierto que es el campo.
Por eso, no resulta sorpresivo que haya sido un tema que contó con un capítulo propio durante Expoagro, la “Capital de los Agronegocios” que reunió a más de 250.000 visitantes, la mayoría productores y contratistas que cada día deben enfrentar el desafío de que los cultivos y los animales crezcan bajo la incertidumbre de algún fenómeno climático que, así como los puede beneficiar, también los puede destruir.
En el auditorio al aire libre ArgenINTA, los expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Pablo Mercuri -es director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN)- y Natalia Gattinoni -meteoróloga del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar-, llevaron adelante la conferencia “¿Niña, Niño o Neutro? Claves climáticas y agronómicas para decidir en la campaña 2026”.
Allí, desglosaron el pasado, presente y futuro próximo de las condiciones de lluvias y temperaturas, como herramientas para tomar decisiones dentro del negocio agrícola.
En primer término, un interesante tema introducido por ambos especialistas fue “en qué contexto estamos produciendo”, haciendo referencia a un dato que a menudo no se menciona y es clave: en la historia reciente, la ocurrencia de El Niño ha sido mucho más una excepción que una regla.
Mercuri y Gattinoni presentaron un cuadro en el que se vio que, desde 1961 a la actualidad, la línea media de precipitaciones en la zona central argentina estuvo la mayor parte de los años por debajo del promedio.
“En los últimos 25 años estuvimos trabajando en una producción a cielo abierto con escasez. Trabajamos y producimos en un contexto restrictivo para la oferta de agua”, subrayó Mercuri.
Gattinoni, en tanto, aportó: “Si vemos los últimos 10 años, el 70% de los ciclos fue con Niña, solo 20% con Niño y un 10% neutro. En un horizonte a 30 años, el 50% de las temporadas fue Niña y luego estuvo repartido entre Niño y neutro”.
El impacto de estos fenómenos en las precipitaciones es elocuente: tomando los promedios de precipitaciones en localidades claves de la zona núcleo como Rosario, Marcos Juárez y Pergamino, mientras la mediana de lluvias históricas es de 138 milímetros, los valores caen a 100 en un año neutro y a menos de la mitad, 63 milímetros, con Niña.
Dejando atrás el pasado y abordando el presente, los expertos del INTA abordaron los “últimos pasos del clima 2025/26”, y Mercuri puntualizó que hubo en estos meses un bloqueo atmosférico posicionado sobre el Océano Atlántico que no dejó llegar bien las lluvias hacia el este de Buenos Aires.
En tanto, observando el panorama de cara al período de recarga otoño-invierno ya comienzan a aparecer algunas señales alentadoras.
Puntualmente, que “El Niño aparece con alta probabilidad entre mayo, junio y julio, superando a la neutralidad”, señaló Mercuri; y entusiasmó: “Estaría muy bueno repetir un invierno con lluvias por encima del promedio”.
En este sentido, amplió: “¿Hay altas probabilidades de El Niño?, sí. El océano se está calentando, en su dinámica va yendo a condiciones de más calor. Y lo que está bien claro es que La Niña sería muy difícil”.
No obstante, los especialistas recordaron que aún es muy temprano para confiarse de estas proyecciones preliminares, por más que vengan desde los centros de investigación más importantes del mundo, como la Universidad de Columbia.
“Es un llamado de atención: en esta época es difícil prevenir. Todo lo que es el fenómeno ENSO hay que ajustar las estimaciones después del invierno”, explicó.
De todos modos, insistió en que “hoy el escenario más probable es neutral o Niño”, porque “la gran noticia es que no hay un enfriamiento en el Pacífico, que es el principal forzante oceánico que debilita las lluvias”.
Allí, sin embargo, realizó otra advertencia: “Es muy importante seguir la proyección mes a mes, porque la chance está, sí, pero después el otro tema son los adjetivos que le ponen, de súperniño y cosas así. Por ahora no se puede hablar de intensidad, porque eso es algún más variable, tampoco se puede precisar algo clave como en qué momento del año se iniciaría”.
En tanto, Gattinoni y Mercuri recordaron también que “No es solo El Niño el que define las lluvias”, en el sentido que hay otros fenómenos atmosféricos, como los anticiclones que suelen posicionarse en el Atlántico o el Dipolo del Océano Índico (El Niño indio) que pueden tener efecto sobre las condiciones en Argentina y el Cono Sur.
En el terreno de las advertencias, además, los expertos concluyeron con una serie de recomendaciones a tener en cuenta para años Niño que también incluyen desafíos: por ejemplo, que son ciclos de “decisiones rápidas, porque se acortan los periódicos de días entre lluvias”.
Puntualmente, enumeraron las siguientes pautas en relación a cómo suele comportarse tradicionalmente un año El Niño:
Por otro lado, el meteorólogo Leonardo De Benedictis encabezó “Punto Clima”, también en el Anfiteatro ArgenINTA de Expoagro 2026.
Durante el encuentro, la pregunta desencadenante acerca de “¿Cómo será el clima luego de tantos años extremos?”, respondió que la previsión es el eje central para que el sector productivo pueda montar su estrategia de negocios de manera efectiva.
De Benedictis hizo especial hincapié en la “adaptabilidad, algo a lo que climáticamente el productor tiene que acostumbrarse e informarse, porque eso ayuda a tomar decisiones”.
Además, mencionó: “Este año vamos a tener muchísima variabilidad, volvemos a tener características del famoso Niño y Niña”.
En referencia a las tendencias, el profesional confirmó que indican una campaña 2026/27 posiblemente marcada por la presencia del fenómeno de “El Niño”, lo que significa que se produciría un calentamiento de la temperatura del agua de mar en la zona del pacífico central.
Como consecuencia “provocaría una circulación en la atmósfera que traería humedad a la zona núcleo de Argentina, e implicaría un aumento en los niveles de lluvia de la zona”.
Sin embargo, De Benedictis coincidió en que “esta misma tendencia aún es variable”, y “deberá efectivizarse con los análisis más cercanos a la segunda mitad del año”, debido a los cambios que pueden llegar a aparecer con el correr de las semanas.
En caso de confirmarse, “puede favorecer mucho a la porción este del país, zona del Litoral, provincia de Buenos Aires y mejorar bastante los niveles de lluvia que venían tan erráticos en los últimos años”.
Por otro lado, también analizó si el desarrollo de sequías, inundaciones y temperaturas extremas, a lo largo y ancho de todo el país registradas durante las últimas campañas, se interrumpirán o no.
Al respecto, el meteorólogo opinó: “Ahora estamos en un proceso de transición que seguramente se va a ir acomodando, pero ese periodo probablemente se extienda por lo menos unos cinco o seis años más”.
En este punto la previsibilidad acaparó todas las miradas de Punto Clima, y la posibilidad de estar informado se convirtió en el instrumento para prever las próximas campañas sin hablar de exactitud.
“Cuando hablo de proyecciones climáticas y previsibilidad, no quiero que el productor se lleve un valor de precipitación, sino una tendencia de un escenario probable”, dijo en referencia a la temática.
Y concluyó: “Apuntamos a tomar las decisiones en las cuales el riesgo sea el menor posible. Tratamos de darle un contexto, poder decir a que es propenso este año, y eso le puede dar al productor una herramienta de estrategia”, concluyó.