
Si hay una maleza que genera dolores de cabeza entre los productores argentinos es el “yuyo colorado”, no solo por su enorme y rápida capacidad de expansión y colonización de los lotes, sino también porque cada día suma nuevas resistencias a herbicidas, en diferentes modos de acción.
Precisamente, en las últimas horas la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), a través de su Red de Manejo de Plagas, informó una nueva alerta roja por Amaranthus hybridus resistente al preemergente sulfentrazone, perteneciente a los herbicidas inhibidores de la PPO.
El nuevo caso se detectó a partir de fallas de control observadas en un lote de la localidad de Fuentes, al sur de Santa Fe, donde plantas de A. hybridus sobrevivieron a aplicaciones de sulfentrazone.
El equipo de docentes e investigadores de la FCA-UNR e IICAR-CONICET que corroboró el caso estuvo integrado por Mauro Bedetti, Federico Balassone, Hugo Permingeat, Daniel Tuesca y Valeria Perotti.
Cabe recordar que el sulfentrazone es un inhibidor de la enzima PPO ampliamente utilizado para el control preemergente de malezas en cultivos como soja y girasol.
Y el yuyo colorado es un drama agrícola de alcance mundial: se han documentado 38 poblaciones con resistencia confirmada pertenecientes a cinco grupos de herbicidas: glifosato, ALS, hormonales, PSII y PPO.
Dentro del grupo PPO, en Argentina solo se había registrado hasta ahora un caso confirmado al postemergente fomesafen (2022), mientras que para sulfentrazone existía únicamente un antecedente regional en Bolivia (2005).
Adicionalmente, en 2024, en nuestro país se había reportado resistencia a sulfentrazone en A. palmeri, lo que refuerza la tendencia creciente de resistencia a inhibidores de PPO en especies del género Amaranthus.
“Yuyo colorado es una de las malezas de mayor expansión en Argentina, está presente en más de 25 millones de hectáreas (REM, 2025) y con una alta capacidad de colonización en los sistemas agrícolas. Es una especie de la familia Amarantáceas, anual, primavero-estival, con marcada prolificidad, que puede producir hasta 100.000 semillas por planta, y tolerancia al sombreado, lo que le permite desarrollarse aun dentro de cultivos establecidos”, recordó Aapresid.
En tanto, explicó que su diferenciación respecto de A. palmeri radica en que A. hybridus es diclinomonoica y suele presentar tallos finamente pubescentes e inflorescencias ramificadas, características útiles para su identificación a campo.
En este marco, un problema es que el sulfentrazone, herbicida inhibidor de la protoporfirinógeno oxidasa (PPO), es una herramienta central del manejo de malezas de hoja ancha en numerosos planteos.
Como se mencionó, el caso se detectó a partir de fallas de control observadas en un lote de la localidad de Fuentes al sur de Santa Fe, donde plantas de A. hybridus sobrevivieron a aplicaciones de sulfentrazone.
Frente a esta sospecha, en febrero de 2025 se recolectaron semillas de la población problemática (R) y de una población considerada susceptible (S), y se avanzó en un ensayo de dosis-respuesta en condiciones controladas en la FCA-UNR. La dosis de uso (1X) fue de 250 g i.a/ha, trabajando con rangos diferenciados para cada población.
Los resultados fueron concluyentes. Mientras la población S fue controlada incluso a dosis menores que la de marbete, la población R mostró una supervivencia del 64,7% a la dosis de uso.
El análisis permitió determinar una DL50 de 24,66 g i.a/ha para la población S y de 306,01 g i.a/ha para la R, lo que representa un factor de resistencia de 12,41, confirmando que la población evaluada posee resistencia heredable a sulfentrazone y descarta fallas operativas o condiciones particulares del ambiente como causa principal.

Fotografías de las macetas de cada población para cada dosis a los 20 DDA. Figura N°3: Curva dosis-respuesta para las poblaciones S (línea de puntos azules) y R (línea entera roja).
“Este hallazgo constituye el primer registro nacional de A. hybridus resistente a un herbicida preemergente inhibidor de PPO. Si bien aún no se evaluó la respuesta de esta población a otros modos de acción —como glifosato, ALS u hormonales— ya se encuentran en curso ensayos para analizar su comportamiento frente a otros herbicidas PPO”, completó Aapresid.
Y continuó: “Dado el historial de resistencia de la especie en los sistemas productivos del país y la frecuente aparición de resistencias múltiples dentro del género Amaranthus, no puede descartarse la presencia de mecanismos adicionales en esta población”.
Asimismo la entidad reportó que, en simultáneo a este caso confirmado, se recibieron denuncias desde otras zonas del país asociadas a la misma especie y al mismo activo, donde distintos equipos de investigación ya están evaluando si podrían tratarse de nuevos casos de resistencia.
“Frente a este escenario, se enfatiza la necesidad de mantenerse atentos ante cualquier falla de control y reportarlo de manera temprana”, manifestó Aapresid.
De cara a la próxima campaña, recomendó planificar el manejo con la mayor diversidad e integración posible, combinando estrategias químicas y prácticas no químicas para reducir la presión de selección y limitar la expansión de biotipos resistentes.
Asimismo, puntualizó que minimizar la dispersión del biotipo será clave en esta etapa inicial.
“Resulta fundamental extremar controles mecánicos y culturales en los lotes afectados, asegurar una limpieza adecuada de cosechadoras y equipos, y monitorear de manera sistemática los campos vecinos donde la especie está presente”, enfatizó.
Y cerró: “Paralelamente, se vuelve necesario diversificar modos de acción y avanzar en la evaluación de alternativas químicas eficaces para esta población”.